. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: Bulgaria y Macedonia. De Skopje a Ohrid. Parte 3

martes, 4 de septiembre de 2018

Bulgaria y Macedonia. De Skopje a Ohrid. Parte 3

Después de despertarnos y desayunar en nuestro apartamento en el centro de la capital de Macedonia, Skopje, pusimos rumbo a una antigua capital del país, aunque por el camino hicimos varias paradas con el objetivo de realizar alguna visita.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Tetovo, Sarena Dzamija.
La primera de ellas fue en Tetovo, cerca de la frontera con Kosovo, un municipio más albanés y más musulmán de Macedonia, es un auténtico caos arquitectónico de tráfico abundante, algo sucia y gris que alberga a más de 80.000 personas, convirtiéndola en la segunda más grande del país.

La mezquita es preciosa.
Lo más importante, o lo único que nos trajo hasta aquí era la visita a esta joya en Tetovo, la Mezquita más hermosa de Macedonia, Šarena Džamija (Pasha Džamija, Aladja Djamija o mezquita Motley) que por cierto, se ubica en una de las calles céntricas y transitadas de la localidad, por lo que si la buscáis no os metáis por callejones.

Tetovo, Sarena Dzamija.
La traducción es Mezquita Pintada.
Su nombre significa “Mezquita pintada” y no puede ser más acertado pues su exterior está completamente pintado de forma que su fachada parece, según muchos bloggers de viajes, empapelada con una baraja de cartas...a mi me recordó a las formaciones defensivas de romanos en los cómics o películas de Astérix y Obélix.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Interior de Sarena Dzamija.
Pero no sólo su exterior está pintado, por dentro también está repleta de pinturas más espectaculares si cabe que las de su fachada.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Su interior también está todo pintado.
Construida en 1459 con la financiación de dos hermanas de la localidad, Hurshida y Mensure cuya tumba octogonal está en el exterior, fue en 1833 cuando Abdurahman Pasha, un potentado local hijo de Redzep Pasha, quiso restaurar y decorar esta mezquita cuadrada y sin cúpulas a la vista construida en estilo barroco y neoclásico otomano.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Como es habitual, una alfombra cubre todo el suelo.
Para desenfundar semejante reconstrucción contrató artesanos cristianos de la cercana Debar, más acostumbrados a pintar frescos para iglesias y monasterios, y les encargó decorar con exquisitas pinturas de motivos florales, fuentes, paisajes o incluso vistas de Estambul en su interior, y con motivos geométricos (un círculo en el interior de un rectángulo) que aparecen en las cuatro fachadas alternando los colores.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Una pintura de la ciudad de La Meca.
Para ello se utilizaron alrededor de 30.000 huevos para mezclar la tierra y crear los colores presentes en el monumento: Amarillo, verde, negro, marrón café, granate y ocre, además de para fijarla mejor a las paredes. El estuco fue mezclado con pelos de carnero para que no se desintegrase y permaneciera más compacto.

Tetovo, Sarena Dzamija.
¿Cartas o Astérix y Obélix?
El minarete es de planta hexagonal y está situado en el lado sureste. La cúpula de la parte central no se puede apreciar desde el exterior.

Tetovo, Sarena Dzamija.
Esta es mi foto favorita.
El muro que rodea la mezquita lo construyó la Comunidad Islámica de Tetovo en 1991 en estilo otomano.

Tetovo, Hamman Abdurrahman.
Tetovo, Hamman Abdurrahman.
La mezquita está junto a un parque, en la orilla del río Pena, y en la orilla opuesta se divisan las cúpulas de unos Baños Turcos, el Hamman Abdurrahman. que son más o menos de la misma época que la mezquita pintada, aunque actualmente albergan una Galería de Arte.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Exterior del Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Dejamos Tetovo atrás y condujimos hacia el Sur, en dirección al famoso lago Orhid, pero pasando por el Parque Nacional Mavrovo (Маврово), el más grande de los tres que posee Macedonia, que posee una densa vegetación sobretodo de pinos y abetos, grandes cañones donde se oculta el cauce del río, montañas de casi 3.000 metros siempre con los picos repletos de nieve, pueblos encaramados en las laderas de las montañas donde minaretes e iglesias ortodoxas conviven en armonía junto a pequeñas familias agricultoras, por donde campan a sus anchas osos y linces.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Entrada al Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Como curiosidad os contaré que es el hogar de los mijaks, un grupo étnico que habla su propio dialecto y conserva sus antiguas costumbres, recordadas en varios festivales folclóricos.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Pintura del techo de la entrada.
Allí, la perla del lugar, el lago Mavrovo (Маврово), a una altitud de 1220 m. nos esperaba desde 1953 cuando se fundó, ya que es uno de los lagos artificiales de Macedonia, aunque realmente no lo parece, es decir, es un embalse. Tiene alrededor de 12 km de largo y unos 3 km en las partes más anchas, extendiéndose por una superficie de 13,3 km² y con una profundidad máxima de 48 metros. La carretera que cruza el parque nacional bordea parte de sus 24 km de costa tiene de largo y no paramos a hacer ninguna fotografía ya que estaba lloviendo y no lucía nada bonito.

Iglesia, dedicada a San Juan Bautista.
El siguiente punto de interés dentro del parque nacional, además de los trekings y deportes que allí se practican (y que no disponíamos de tiempo suficiente para realizar) es el Monasterio Sv. Jovan Bigorski (Manastir Sv. Jovan Bigorski – МанастирСвети Јован Бигорски), encajonado entre las montañas de  Mavrovo, en las laderas del monte Debar, aunque se asemejaba más a una fortaleza medieval, no por sus años, casi 1.000, sino por su aspecto, digno de aparecer en cualquier película que lo necesite.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Ni siquiera la lluvia estropeó la visita.
Tras pagar 120 MKD (aprox 2€) por ticket, nos sumergimos en la ciudad en miniatura para descubrir sus “secretos”, que desde su construcción allá por el año 1020, habían escrito la historia del monasterio-fortaleza ortodoxo, explicada perfectamente a través de los carteles explicativos en inglés.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Uno de los hits de Macedonia.
Además de haber sufrido varias reconstrucciones debidas a incendios, el monasterio fue restaurado en 1743 por el monje Ilarion, después de las invasiones otomanas del s. XVI, añadiendo varias celdas para monjes, y ampliado por el archimandrita Arsenio entre 1812 y 1825.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
El monasterio no nos defraudó.
Su iglesia, cuyas paredes están completamente pintadas al fresco, está dedicada a San Juan Bautista, y posee uno de los iconostasios más preciados de todo el país, con una madera labrada con maestría y pinturas extraordinarias donde aparecen unos 500 personajes y alrededor de 200 animales del Viejo y el Nuevo Testamento.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Un lugar perfecto para hacer un alto en el camino.
Hasta ahora habíamos visitado alguna iglesia en macedonia a la que estaba en el subsuelo, unos metros bajo tierra, pero esta es distinta, ya que se accede a ella subiendo unas escalera.

Monasterio Sv. Jovan Bigorski.
Pinturas de la pared de la iglesia.
La iglesia también conserva un icono milenario de San Juan Evangelista al que los ortodoxos de Macedonia atribuyen un gran poder, razón por la que es uno de los más apreciados por los cristianos ortodoxos de este país. El monasterio de San Juan el Bautista también cuenta con un pequeño ataúd de plata que contiene supuestas reliquias de San Juan y una notable colección de manuscritos.

Lago Debar.
Lago Debar.
Seguimos conduciendo en dirección a Ohrid, y afortunadamente, el temporal fue remitiendo, permitiéndonos hacer alguna bella foto del Lago Debar antes de llegar a nuestro destino.

Lago Debar.
Camino a Ohrid.
Y aunque hubiéramos podido hacer una última parada en Debar (a 67 km. de Ohrid y aprox. a 39 km de Vevčani ), de alrededor de 20.000 habitantes, una ciudad casi más albanesa que macedonia y una de las más pobres del país, y visitar el interesante el Monasterio de Rajčica, un convento dedicado a San Jorge el Victorioso (Manastir Rajčica,Sveti Gjorgi Pobedonosec o Манастир Рајчица – црква Свети Ѓорги Победоносец) situado en las afueras de la población, como los niños estaban cansados ya, decidimos obviarlo.

Lago Ohrid, Macedonia.
Lago Ohrid, Macedonia.
Después de un largo día de carretera y visitas por fin llegamos a Struga, a orillas del Lago Ohrid, de aguas cristalinas, Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad desde 1979, un lago situado entre dos países, Albania, que posee un tercio del mismo y Macedonia, que con los otros dos tercios de lago es la que más parte tiene. Al suroeste de este último, a poca distancia de la frontera con Grecia.

Lago Ohrid, Macedonia.
El Lago Ohrid baña Albania y Macedonia.
El Lago Ohrid, de origen tectónico. no solo es uno de los más cristalinos de Europa (debido a la baja cantidad de fósforo, que permite  tener una visibilidad de más de veinte metros hacia abajo), sino uno de los más antiguos y más hondos, con hasta casi 300 metros de profundidad.

Lago Ohrid, Macedonia.
Lago Ohrid.
Las montañas y valles del parque natural, con sus pequeños pueblos repletos de minaretes blanco, van dando paso a poblaciones con  campanarios y cruces, ya que el norte del país “es más musulmán” y el sur “más ortodoxo”, aunque aquí en la zona Oeste están más mezclados. Eso sí, albaneses los hay por todos los lados, de hecho, vimos más banderas de Albania que de Macedonia.

Las vistas del Lago ohrid desde nuestro alojamiento.
Las vistas del Lago ohrid desde nuestro alojamiento.
Finalmente llegamos a la población de Ohrid, donde nos alojamos dos noches, aunque todo lo que vimos aquí os lo cuento otro día, ¿os parece?.

Lago Ohrid, Macedonia.
Había muchas reliquias como esta en circulación.
Lago Ohrid, Macedonia.
Os aseguro que no es un Renault.

5 Comments:

Mariló MBV said...

Qué mezquita tan bonita y original! Me sorprende el hecho de que esté toda pintada, interior y exterior. Es preciosa. El monasterio también tiene mucho encanto y está muy bien conservado. A mi marido le hubieran encantado todas las reliquias automovilísticas jeje

Los Viajes de Héctor said...

La mezquita es preciosa, sí y el monasterio también, son 2 de las razones para visitar Macedonia...y tu marido disfrutaría porque reliquias de esas hay a montones...ja, ja, ja, ja...

Mar Vara said...

De Macedonia me llama más la atención su naturaleza, pero he de reconocer que los monumentos que habéis visitado merecen mucho la pena. Esa mezquita pintada es preciosa y a mi también me recuerda a las ilustraciones de los libros de Asterix.
Me encantaría recorrer este país en coche, ¿qué tal son las carreteras por allí? ¿Algún consejo al respecto?
Saludos

Los Viajes de Héctor said...

La verdad es que las carreteras son lo peor del país, van desde lo "ormal tirando a justito" hasta lo pésimo...es algo en lo que deben mejorar.

Pese a ello merece la pena una escapada por allí, los precios son de risa comparados con España así que incluso "ahorrarás" viajando por allí...ja, ja, ja...

Los Viajes de Héctor said...

Hola Eva, para Macedonia con 4 días bastaría, aunque yo me dejé cositas, claro está...en una semana por ejemplo verías casi todo lo interesante del país.