. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: Sudeste asiático en familia. Camboya. Qué es Angkor. Parte 16.

miércoles, 17 de enero de 2018

Sudeste asiático en familia. Camboya. Qué es Angkor. Parte 16.

En el relato anterior os contaba nuestras últimas horas en Vietnam, un país que nos ha robado el corazón y que nos ha gustado una barbaridad, y la llegada a un nuevo destino, Camboya, mientras que en este artículo os explicaré qué es Angkor, un poco de su historia y algunos datos prácticos.

Mapa o plano de Angkor.
Mapa o plano de Angkor.
En Camboya, una inmensa llanura en el fondo de las selvas de Siam, rodeada de cadenas montañosas de evocadores nombres (montes Cardamomo, montes Elefante...), nos encontramos una maravilla llamada Los Templos de Angkor, situada 5 kilómetros al norte de la ciudad de Siem Reap, en el oeste de Camboya.

Siem Reap, Angkor.
Templo de Pre Rup y la selva camboyana.
Es difícil creer que no sabéis que son, pero por si a caso os contaré que los Templos de Angkor es un complejo de más de 1000 km² en medio de la jungla Camboyana a las orillas del río Angkor, de hecho estamos ante el mayor yacimiento arqueológico del mundo, pues posee nada más y nada menos que 287 templos, de los que nosotros sólo visitaremos unos pocos...eso sí, los más importantes y alucinantes.

Siem Reap, Angkor.
Angkor Wat, la joya de la corona.
Allá por el año 1860, el naturalista francés Henri Mouhout descubrió por casualidad en el fondo de la selva camboyana esta maravillosa y legendaria capital del imperio jemer o khmer, que yacía escondida en la espesura durante más de 500 años.

Siem Reap, Angkor.
Ta Prohm es uno de los muchos templos comidos por los árboles gigantes.
Aunque Mouhout no llegó a descubrirlas todas, escondidas en la jungla había alrededor de un centenar de templos, más de mil estructuras distintas, restos de instalaciones hidráulicas y cientos de esculturas y bajorrelieves que muestran cómo era la vida de sus habitantes en la capital del reino jemer entre los siglos IX y XV, en pleno apogeo del  imperio.


Siem Reap, Angkor.
Un poquito de postureo.
Pese al abandono, Angkor (ciudad o capital en jemer) es el mayor y uno de los más hermosos monumentos religiosos jamás construidos, que ha perdurado, gracias precisamente a estar escondido durante tantos años en la selva, casi intacto hasta nuestros días, desafiando al tiempo y a la meteorología.

Siem Reap, Angkor.
Ta Prohm es el templo donde se rodó Tomb Raider.
Muchos de los templos de la zona, sus muros, paredes y patios, han sido invadidos por árboles de unas dimensiones realmente descomunales, fusionando de este modo selva y el arte hasta conformar una unidad que es ya indivisible y que dota a Angkor de una belleza incomparable.

Siem Reap, Angkor.
En Preah Khan también hay árboles come-ruinas.
Una explicado qué es Angkor, os voy a contar un poco de la historia del imperio Jemer, ya que si no es así, es imposible entender lo que significan realmente estos templos.

Siem Reap, Angkor.
Ta Som, otro de los templos de Angkor.
El reino de Angkor empezó a florecer en el siglo IX, cuando el rey Jayavarman II (802-850), hinduista y seguidor del dios Shiva, se autoproclamó devaraja o rey divino en la tierra, ordenando levantar un templo piramidal que representaba el monte Meru (montaña sagrada de los dioses), siendo este el primer y más antiguo de los templos en Angkor, aunque fue más tarde Yasovarman I quien daría a este lugar la capital del imperio.

Siem Reap, Angkor.
Templo de Angkor Wat.
El rey Suryavarman II (1113-1150) fue el encargado de ordenar la construcción del templo religioso más grande del mundo en tiempo récord, Angkor Wat, ya que mientras en Europa se tardaban más de 100 años (200 ó 300 incluso) en construir una catedral, aquí se necesitaron menos de 40 años en terminar esta maravilla, incluyendo más de 2 kilómetros de complejos grabados y más de 2.000 bailarinas celestiales de la mitología hindú, cada una única.

Siem Reap, Angkor.
Grabados de bailarinas celestiales del templo Bayon.
Fue el siguiente rey, Jayavarman VII (1125-1215), el soberano más importante de Angkor, el primero en convertirse al budismo, desatando una revolución religiosa (recordad que anteriormente los jemer eran hinduistas) y el que mandó edificar Angkor Thom y la misma cantidad de templos que había hasta ese momento en Angkor, es decir que duplicó su número. Tras su muerte el imperio cayó en un largo periodo de oscuridad, de hecho sólo se construyó un templo más en Angkor, hasta que en 1430, el vecino reino de Siam, la actual Tailandia, invadió el país.

Siem Reap, Angkor.
Angkor Thom, templo de Bayon.
Entonces los jemer se trasladaron para fundar una nueva capital, la actual capital de Camboya Phnom Pehn, y la naturaleza, implacable e imparable, se encargó de recuperar lo que los jemer le habían arrebatado, engullendo de ese modo la antigua capital del poderoso imperio, que quedo dormida hasta su descubrimiento en el s. XIX.

Siem Reap, Angkor.
Beng Mealea.
Una curiosidad antes de seguir, pese a no haber ninguna cantera cerca, los jemer erigieron millones de bloques de piedra para construir esos templos que han perdurado a lo largo del tiempo durante un milenio.

Siem Reap, Angkor.
Banteai Kdei.
Así que, si tenemos en cuenta que Angkor fue capital de un gran imperio, una de las civilizaciones más grandes del mundo, no es raro admirar al conjunto arquitectónico más extenso y monumental de Asia, construido bajo los patrones del hinduismo, como un grandioso monumento al nivel de Machu Pichu en Perú, las ruinas aztecas de Chichén Itzá en México, las Pirámides de Egipto, las ruinas griegas de Grecia o las ruinas romanas de Italia, pensad que el imperio Jemer dominó el sudeste asiático durante unos 600 años, siendo la mayor potencia que la región haya visto jamás, alcanzando alrededor de 1.000.000 de km².

Siem Reap, Angkor.
Caras de Bayon, dentro de Angkor Thom.
De hecho fue la ciudad más grande del mundo hasta la revolución industrial, con más de 1.000.000 de habitantes, con una superficie como la de Los Ángeles, mucho más grande en extensión que la actual Nueva York. Hoy, de esa gran ciudad, sólo nos quedan sus templos, ya que el resto de edificaciones, casas, establecimientos y almacenes, estaban hechas en madera.

Siem Reap, Angkor.
Puerta Sur de Angkor Thom, uno de los canales que rodea el complejo.
Pero la verdadera razón por la que el imperio reinó en la zona durante tantos siglos está en el otro tipo de construcciones que han resistido a los estragos del tiempo, y que de hecho se pueden considerar como las obras más 'faraónicas' que llegaron nunca a emprender los reyes jemer: el complejo sistema hidráulico con que dotaron a las ciudades y campos de vastos territorios de Camboya.

Siem Reap, Angkor.
Embalse en las ruinas de Neak Poan.
Los dos colosales estanques construidos mediante el levantamiento de diques de siete y ocho kilómetros de longitud, permitían almacenar el agua y abastecer a las populosas ciudades en época de sequía (unos 6 meses al año) y prolongar la temporada de regadío de los arrozales y huertas, pero también, y más importante, durante el resto de año, los seis meses de lluvia que deja el Monzón en la zona, servía para neutralizar las subidas de nivel del agua, es decir, ayudaba a controlar las crecidas del agua en la ciudad...Todavía hoy son las reservas artificiales de agua más grandes del planeta.

Siem Reap, Angkor.
El agua está presente en todos los sitios, templo Banteay Srei.
La extensa y densa red de embalses y canales que surcaba en todas direcciones las llanuras, y que era usada tanto para un mejor regadío de los campos como para el transporte en barco. Los impresionantes fosos que rodean ciudades y templos, servían no sólo de protección sino para el uso público de sus aguas. Se cree que estas obras descomunales fueron el factor más determinante en el inusitado desarrollo económico y cultural que alcanzó Angkor en su época imperial, puesto que gracias a ello podían cultivar tres o cuatro veces al año, por lo que no había problemas de hambruna.

Siem Reap, Angkor.
Angkor Thom, Puerta Este.
Ese dominio del entorno natural es una de las causas del dominio y del crecimiento jemer, pues se convirtieron de esa forma en los dueños del Monzón, ya que durante siglos esta red de aguas proporcionó a sus habitantes seguridad alimentaria y protección contra inundaciones, pero también fue la causa de su decadencia, ya que el Monzón es impredecible y hay años que es más largo que otros, es decir, que dura más de seis meses, pues bien, coincidiendo con la muerte de Jayavarman VII, los embalses empezaron a secarse, ya que en el s.XIV el clima cambió y hubo varios años seguidos de escasas lluvias, con un Monzón pobre, sequías que duraron décadas, eso unido al deterioro por el paso de los años de ese sistema de embalses y canales y a un año de fuertes lluvias más brutal de lo esperado hicieron mella en Angkor y la ciudad fue devorada poco a poco por la jungla.

Siem Reap, Angkor.
Uno de los monjes de Angkor.
Los monjes budistas han seguido viviendo y habitando los Templos incluso después de su abandono. A día de hoy, todavía podemos encontrarnos con grupos de monjes, vistiendo la característica túnica de color naranja, rezando y meditando en los Templos de Angkor.

Siem Reap, Angkor.
Angkor Thom, templo de Baphon también con estanques cerca.
Una vez explicado qué es Angkor y resumida su la historia en unos párrafos, voy a dar paso a unos datos prácticos para finalizar este interesante artículo.

Siem Reap, Angkor.
Templos de Angkor.
Cada año, más de 2.000.000 de personas se desplazan hasta aquí para, como en nuestro caso, quedar maravillados con lo que ha llegado hasta nuestros días de este imperio jemer, las ruinas de los Templos de Angkor, haciendo del turismo la mayor fuente de ingresos del país.

Siem Reap, Angkor.
Cuando no estábamos de tour, nos movíamos en tuk tuk.
Para visitar los numerosos templos de Angkor es necesario tener un vehículo, bien alquilar unas bicicletas (los que dispongan de más tiempo y estén en forma), aunque con el sofocante calor que hace yo no lo aconsejaría, bien alquilar algún tuk tuk, bien un coche o una furgoneta con conductor tal y como nosotros hicimos, y con este (vuestro conductor), hacer un buen itinerario o plan de visitas.

Siem Reap, Angkor.
Joel frente a uno de los miles de tuk tuks que hay en Camboya.
Si sois dos, la forma más rápida, más barata y más divertida de movernos por Camboya y sobre todo, por los Templos de Angkor, es el Tuk tuk. Una motocicleta acoplada a una pequeña estructura metálica, que da cobijo a varias personas.

Siem Reap, Angkor.
Como los templos están en la selva, veréis animales en ellos.
Pese a vuestra información, la que hayáis podido sacar de libros, webs o blogs de viaje, debéis dejaros aconsejar por vuestros conductores ya que son ellos y no nosotros (los bloggers de viajes) los que conocen a la perfección tanto el terreno, como los templos, visitantes, horarios de los visitantes, etc, etc, pues no es lo mismo que en un templo haya visitantes europeos que chinos o koreanos (creedme, son muchos y muy irrespetuosos), y no tenemos los mismos horarios ni costumbres por lo que vuestro conductor siempre intentará llevaros a los templos más visitados en los horarios con menos afluencia de gente...al menos así fue en nuestro caso.

Siem Reap, Angkor.
Angkor Wat.
Para poder entrar en el recinto de Angkor, necesitamos tener un ticket. El precio de la entrada son 37$ USD para un día, 62 para dos o tres días y 72 para una semana, pero los menores de 12 años gratis, así que afortunadamente Izan y Joel, enseñando el pasaporte, no pagaban. El ticket es personal e intransferible, además llevará impresa una fotografía nuestra (tomada en el momento de recoger el ticket en la taquilla) y siempre os lo pedirán a la entrada de cada uno de los templos, por pequeño y solitario que esté.

Siem Reap, Angkor.
Muchos camboyanos viven con menos de 1$ al día.
Para el país, donde el 20% de la población vive con menos de 1$ al día, Angkor es, sin ninguna duda, la gallina de los huevos de oro..como ejemplo os diré que en 2015, el importe de la venta de entradas al recinto fue de 54 millones de euros. Si a esto le sumas los ingresos indirectos generados por el turismo (hoteles, restaurantes, guías, etc), el turismo de los templos jemeres generó a Camboya 2.700 millones de euros en 2015.

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