. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: Qué ver y hacer en los alrededores de Pamplona, Artajona, Gallipienzo-Parte 6 y última.

miércoles, 8 de enero de 2020

Qué ver y hacer en los alrededores de Pamplona, Artajona, Gallipienzo-Parte 6 y última.

Este iba a ser nuestro último día de visitas por Navarra, antes de regresar al día siguiente a Castellón.

Artajona, Navarra.
Artajona, Navarra.
En pleno eje del Camino de Santiago, en una vía secundaria a 31 kilómetros de Pamplona, asienta Artajona, un pequeño pueblo con una agitada historia medieval que invita a cerrar los ojos y respirar ese pasado, un ambiente de pueblo que llegó a ser reino, de ahí que conserve su monumentalidad.

El Cerco de Artajona.
El Cerco de Artajona.
La entrada a Artajona.
Desde el primer momento en que divisamos Artajona nos damos cuenta de que su skyline está marcado por Cerco de Artajona, muralla del s. XI símbolo de la localidad, y la iglesia de San Saturnino.

El Cerco de Artajona.
Muralla de Artajona.
El Cerco de Artajona.
La entrada desde intramuros.
Este emblema de Artajona, formado por murallas de trazado irregular, de forma arriñonada, salpicadas actualmente por nueve de las catorce altas torres prismáticas y acanaladas al interior que poseía originalmente, ha sido remodelado en los s. XII y XIV (durante el reinado de Carlos II "El Malo").


El Cerco de Artajona.
Artajona nos gustó mucho...
El Cerco de Artajona.
...Más de lo esperado.
Intramuros nos encontramos con un pequeño laberinto de calles estrechas y empedradas, jalonadas por monumentales casas y palacios con fachadas repletas de blasones.

El Cerco de Artajona.
No nos encontramos a casi nadie.
El Cerco de Artajona.
Las vistas desde la localidad.
Impregnados del aire medieval que se desprende, pronto advertimos que nos encontrábamos en un pequeño pueblo de menos de 2000 habitantes, fácil de recorrer, y, según tengo entendido, ante el conjunto defensivo mejor conservado de Navarra, con un perímetro de 700 metros.

El Cerco de Artajona.
Tiene una pinta medieval...
El Cerco de Artajona.
...impregnada en sus calles.
Para imaginaros este lugar que evoca tradición e historia habitado por reyes, nobles a caballo, juglares, obispos y labriegos vestidos con pesados ropajes, cómo era la vida de entonces, no se me ocurre nada mejor que ver una película rodada aquí justo el año de mi nacimiento, en 1977, Robin y Marian, protagonizada por Sean Connery y Audrey Hepburno.

Iglesia-Fortaleza de San Saturnino de Artajona.
Iglesia-Fortaleza de San Saturnino de Artajona.
Lo más destacado que os encontraréis por las empedradas e irregulares calles de Artajona es la iglesia-fortaleza de San Saturnino de Artajona, del s. XIII, de grandes dimensiones, a pesar de contar con una sola nave, en la que destaca su alta torre campanario, situada junto a la cabecera en el flaco meridional, de recia estampa, con pareja de troneras apuntadas por lado.

Iglesia-Fortaleza de San Saturnino de Artajona.
Iglesia-Fortaleza de San Saturnino de Artajona.
Esa torre fue en el siglo XIV vivienda para los soldados de guardia y como cárcel.

Artajona, Navarra.
Todas las casas del cerco son de piedra.
Añadiré como curiosidad que aquí en Artajona es el único sitio del mundo donde las campanas se bandean al revés.

Artajona, Navarra.
La Artajona de Extramuros.
Aunque nosotros no nos acercamos, debéis saber que en los alrededores de Artajona están los dólmenes del Portillo de Enériz y de la Mina de Farangortea, muestra de la cultura megalítica de Navarra.

Gallipienzo, Navarra.
Gallipienzo, Navarra.
Gallipienzo, Navarra.
No nos encontramos ni un turista.
Tras esta visita cambiamos de población y condujimos en dirección a Sangüesa, y unos 20 minutos antes de llegar, tras unos 45 minutos de coche, llegamos a Gallipienzo, en pleno centro de Navarra,
uno de los pueblos más fieles a sus orígenes medievales y más pintorescos de todo navarra, es casi como volver al pasado, donde solitarias callejuelas os adentrarán en un lugar de raíces medievales, de esos que no deja indiferente a nadie, sin duda, uno de los pueblos más bonitos de Navarra y de toda España.

Gallipienzo, Navarra.
Parece un pueblo casi abandonado.
Gallipienzo, Navarra.
Una de las pocas plazas del pueblo.
Gallipienzo Antiguo, así se denomina a su centro histórico o casco antiguo encaramado sobre una colina de más de 600 metros de altitud, como tantas otras de la zona, fue construido en el siglo X como enclave defensivo contra los ataques musulmanes y está considerado como uno de los pueblos atalaya más pintorescos de Navarra y uno de los más antiguos de la comunidad foral.

Gallipienzo, Navarra.
Gallipienzo nos cautivó.
Gallipienzo, Navarra.
Calles y casas de piedra.
Su pequeño tamaño, alrededor de 100 habitantes de los que menos de la mitad lo habitan todo el año, nada tiene que ver con ese aspecto señorial que se respira, con caseríos luciendo orgullosos escudos nobiliarios.

Gallipienzo, Navarra.
Está en una colina.
Gallipienzo, Navarra.
Tiene algunas casas en ruina, sobretodo en la parte alta.
Callejear hasta el último rincón de esta pequeña localidad navarra, dividida en dos mitades diferenciadas, es a lo que nos dedicamos durante alrededor de 1 hora, aunque sólo por Gallipienzo Antiguo, ya que el pueblo nuevo, en las faldas de la colina, no posee ningún interés turístico.

Mirador de Gallipienzo...
Desde el Mirador de Gallipienzo...
Mirador de Gallipienzo...
...se ve el pueblo y los alrededores.
Nuestra visita por el casco viejo de Gallipienzo tiene su punto álgido en lo alto del cerro, en el Mirador de Gallipienzo, casi rozando el cielo, un mirador naturales de lujo desde donde se pueden observar el desfiladero del río Aragón y la iglesia de San Pedro, unas vistas realmente preciosas.

Gallipienzo, Iglesia de San Salvador.
Gallipienzo, Iglesia de San Salvador.
Y, junto a los miradores y para poner la guinda al pastel, no podemos irnos sin visitar la iglesia de San Salvador, de finales del s. XII, aunque remodelada en los siglos XIV, XV y XVI.. El monumento más destacado de la localidad, se erige como el punto de mayor altitud. Su máxima importancia radica en el tesoro que alberga en su interior, la cripta románica de Santa Margarita. Ésta se suele encontrar cerrada.

Gallipienzo, Navarra.
Las vistas desde aquí también son buenas.
Fue su parroquia hasta que en 1785 esa función pasara a la Iglesia de San Pedro, edificio casi totalmente reformado a fines del s. XVIII.

Gallipienzo, Navarra.
El día que volvamos a Navarra, la revisitaremos.
Gallipienzo, Navarra.
Nos despedimos de Gallipienzo.
Su decadencia, ese semiabandono que parece que la embruja, ser los únicos turistas que paseaban entre sus callejuelas, fue lo que nos cautivó.

Santuario de San Miguel de Aralar.
Santuario de San Miguel de Aralar.
Por la tarde, después de comer, decidimos acercarnos a conocer el Santuario de San Miguel de Aralar, en lo alto de la sierra de Aralar.

Santuario de San Miguel de Aralar.
Hacía un frío insoportable.
Se trata de uno de los centros de espiritualidad más antiguos y enraizados de Navarra, cuya joya románica, la iglesia, alberga un bellísimo frontal de esmaltes, obra maestra de la orfebrería europea del siglo XII.

Santuario de San Miguel de Aralar.
Desde aquí se ven hasta los Pirineos.
Santuario de San Miguel de Aralar.
Lástima ese sol tocapelotas.
Quizás lo más interesante sean las vistas que se obtienen desde aquí arriba, pero entre el frío que teníamos debido a un fuerte y gélido viento, y que la situación del sol no era la más idónea, nos quedamos con las ganas de inmortalizar esas vistas algo mejor.

Fin de año en Pamplona.
Fin de año en Pamplona.
La noche de fin de año, después de cenar, nos fuimos a dar una vuelta por Pamplona, donde es típico disfrazarse ese día. la ciudad estaba casi tan llena de gente como en San Fermín, pero cada uno disfrazado de una forma...incluso nosotros.

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