. Los viajes de Hector y Yolanda Los viajes de Hector y Yolanda: Norte de España en Caravana-Qué ver en Cantabria, Faro del Caballo y Secuoyas del Monte Cabezón. Parte 4

miércoles, 2 de enero de 2019

Norte de España en Caravana-Qué ver en Cantabria, Faro del Caballo y Secuoyas del Monte Cabezón. Parte 4

Dejamos Castro Urdiales para llegar a Santoña, alrededor de 40 km, unos 40 minutos hacia el Oeste, más cerca de nuestro alojamiento.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Laredo vista desde el Monte Buciero.
Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
El primer tramo del trekking apenas tiene sombra...
El objetivo de la visita era hacer un trekking hasta el Faro del Caballo para darnos un chapuzón y admirar las vistas durante el paseo.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
...aunque poco a poco van apareciendo sitios donde descansar.
El Faro del Caballo, a los pies del Monte Buciero, una península de 600 hectáreas repleta de encinas, está a la entrada a la bahía de Santoña, en pleno Parque Natural de las Marisma de Santoña, Victoria y Joyel.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Las vistas de la costa, con acantilados, son preciosas.
Sólo se puede acceder allí o por mar (barco, paddel surf, kayak, etc) o a pie con alguna de las rutas que llevan hasta el faro, que básicamente son dos, ambas desde Santoña, una por el Sur de la península, que es la que nosotros hicimos, y otra por el Norte, de modo que haciendo ambas (nosotros volvimos por el mismo sitio), bordearíais o rodearíais el Monte Buciero, en lo que se conoce como la ruta de los “Faros” de Santoña: Faro del Caballo y el Faro del Pescador.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
La ruta atraviesa un bosque de encinas.
Para llegar al parking más cercano y empezar la ruta a pie debéis tomar como referencia la Iglesia de Santa María del Puerto, en Santoña, y el Fuerte San Martín, ya que la zona de aparcamiento gratuita está bajo el Fuerte. Nosotros pusimos en el GPS el Faro del Caballo y nos llevó hasta el aparcamiento, aunque en coche puedes seguir unos metros más puesto que hay alguna vivienda, es fácil, no tiene pérdida, pero por si acaso os dejo aquí su ubicación.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Necesitaréis mínimo 4 horas para ir y venir.
Ojo, el camino no está asfaltado, es terreno escarpado y no hay fuentes, ni bares, ni ningún tipo de servicio, por lo que además de gorra, protector solar, toallas, bañador, comida, cámaras de fotos, móvil y buen calzado, es imprescindible llevas bastante agua, sobretodo, como en nuestro caso, en pleno Julio y después de comer, además de algo de comida para reponer fuerzas.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Pero si estáis un poco en forma, merece la pena.
Siguiendo con los consejos, la ruta os llevará una hora más o menos, algo más quizás, en cada sentido, más el tiempo que queráis estar allí bañándoos, por lo que debéis tener en cuenta unas 4 o 5 horas para hacer la excursión, y ya os digo que no hay iluminación, por lo que no deberíais salir muy tarde.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
El Faro del Caballo, muy frecuentado por adolescentes.
Después de casi 4 kilómetros por caminos de piedras y tierra (abstenerse personas con algún problema de movilidad, muletas, silla de ruedas o con problemas de salud) en los que os encontraréis bastantes zonas de sombra, estaréis frente a los 685 escalones que deberéis bajar para llegar al Faro del Caballo, duro, muy duro, ya que los hay de muy altos, pero nada comparado con la subida...infernal...ja, ja, ja...

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Las escaleras son un verdadero infierno.
Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Estas son parte de las 111 que te llevan hasta el mar.

Dichos escalones fueron colocados allí por presos de una antigua cárcel a mediados del s. XIX, de modo que el faro, que no está operativo desde 1993, empezó su funcionamiento a finales de Agosto de 1863. Pese a los actos vandálicos que han dejado la zona un poco descuidada, merece la pena, si el estado del mar es el adecuado, bajar hasta el mar por otra una escalinata de 111 peldaños para daros un merecido chapuzón.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Llegar hasta aquí y no bañaros es imperdonable...
Tras un buen rato de saltos al agua, que estaba realmente fría, y descansar de la dura caminata que nos había llevado hasta aquí, tocaba regresar sobre nuestros pasos hasta llegar de nuevo al coche, con la brutal subida de las empinadas escaleras de nuevo.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
...así que no dejamos pasar la oportunidad.
Como último consejo os digo que nosotros llevamos ropa para cambiarnos y así no hacer el camino de regreso mojados, evitando así posibles escocimientos o escaldados de la entrepierna.

Santoña, Faro del Caballo, Cantabria.
Volvimos por el mismo sitio.
Unos 100km después, lo que viene siendo una película en el DVD portátil del coche, llegamos a nuestro camping, donde nos tomamos lo poco que quedaba del día de relax, piscina, cena y los niños "de juerga" con los amigos que habían hecho en el camping.

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
A la mañana siguiente, unos 20 minutos de coche nos llevaron hasta el parquing gratuito del Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
848 árboles componen este bosque.
Aunque la secuoya es una especie de la Costa Oeste de EEUU, cosa que pudimos comprobar hace ya 17 años, en la década de 1940, por necesidades industriales, se decidieron plantar varios tipos de árboles en Cantabria para ver qué tipo de árbol crecía más rápido con el objetivo de plantar muchos más para abastecer a la industria maderera, y en esta zona, en un área de 2,5 ha, se plantaron 848 secuoyas (no las contamos...), aunque llegado el día se decidió no talar estos árboles.

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
Una visita perfecta para los niños.
Es debido a estos, la juventud de las secuoyas, que su altura ronde los 40 metros y no más, ya que se trata de la especie secuoyas gigantes, las más grandes.

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
En California me enamoré de esta especie.
En la entrada al recinto os darán información, así como un mapa por si queréis completar la ruta, de una hora más o menos de duración, aunque nosotros tuvimos que acortarla debido a un gran charco de agua en medio del camino. Es una ruta fácil, y en parte accesible gracias a una pasarela de madera.

Monumento Natural de las Secuoyas del Monte Cabezón.
Un paseo muy recomendable.
La secuoya posee un tronco recto, muy grueso y corteza oscura y esponjosa que se desprende en placas irregulares bajo las que aparecen las nuevas de color rojizo, lo que otorga madera de buena calidad, ligera y fácil de trabajar. Otras características de la secuoya  son su longevidad,  ya que pueden llegar a superar los 1.000 años de vida, y la rapidez de crecimiento (1,80 metros/año entre los cuatro y los diez años de edad ).

Carrejo, Cantabria.
Carrejo, Cantabria.
Paseando por Carrejo.
Después del paseo pusimos rumbo a Bárcena Mayor, aunque de camino, hicimos varias paradas breves para pasear por alguno de los pequeños pueblos que nos encontrábamos en la ruta, en pleno
valle de Cabuérniga.

Carrejo, Cantabria.
¿Dónde está la gente?
Carrejo, Cantabria.
Construcciones típicas de la zona.
Las primera población en la que paramos fue Carrejo, a 1 kilómetro de Cabezón de la Sal, una pequeña localidad de menos de 300 habitantes donde nos aconsejaron probar las patatas con chorizo...realmente exquisitas.

Carrejo, Cantabria.
Tras la puerta el restaurante donde nos tomamos el tentempié.
Carrejo, Cantabria.
Chorizo con patatas, riquísimo.
Sobra decir que estuvimos prácticamente solos, dado que era entre semana, por la mañana y en una población no turística en la que merece la pena parar unos minutos y perderse por sus calles.

Ruente,Cantabria.
El peculiar puente de Ruente.
Cinco minutos más en coche hasta llegar a Ruente, en pleno Valle del Saja, que todavía conserva antiguas viviendas de estilo montañés, donde nos encontramos con un curioso y peculiar puente románico de arenisca, de nueve ojos y escasa altura, por donde discurren las aguas del arroyo de la Fuentona.

Ruente,Cantabria.
Arquitectura típica de la zona.
El nacimiento de este arroyo "La Fuentona", unos metros más lejos, está en una área recreativa con mesas para hacer picnic.

Ruente,Cantabria.
Nacimiento de la Fuentona.
El río nace de un manantial natural kárstico que sale de una cueva, y es por eso que es un punto de interés Geológico.

5 Comments:

Maleta para tres said...

Me encantan este tipo de excursiones, por no decir la envidia (de la sana, claro jeje) que viajéis en caravana. Una hora de trayecto me parece razonable, sobre todo para los que viajamos con niños/as pequeños/as. Mientras iba leyendo me imaginaba el faro muy grande jeje pero claro, imagino que sera una zona muy alta. Impresionante el color del agua. Me parece una gran idea lo de llevar ropa de recambio, la ultima excusion de este estilo que realizamos, yo no lleve y es bastante incomoda la vuelta, aunque por suerte no sufrí ningún tipo de rozadura. Saludos familia :)

NaiaRa Botía said...

Me ha encantado el trekking al Faro del Caballo! Me lo apunto para cuando vayamos al norte que tenemos muchas ganas. Aunque si vamos con el peque, quizá esas escaleras sean un poco duras!! Lo bueno es la recompensa del bañito.

El bosque de sequoyas también me parece alucinante. ¡Gracias por todas las recomendaciones!

Hector Arenós Marco said...

Gracias a las dos mamás viajeras. El faro del caballo es una excursión bastante dura, pero mis hijos son "todoterreno" y muy deportistas, de modo que aguantan de lo lindo, así que pensaroslo.

El Noe¡rte es un destino ideal para viajar con niños, así que seguid los artículos que iré colgando semanalmente que seguro que sacáis alguna idea.

Unknown said...

Me resultan muy familiares varios de los destinos que habéis recorrido en el viaje, ya que los tengo muy cerquita de casa. Tengo ganas de ir a ver las secuoyas, aunque no sabía que había una ruta en el interior del bosque. ¿Qué tal está para ir con perros? En cuanto llegue la primavera será de las primeras rutas que haremos. El Valle de Cabuérniga es una pasada, cada pequeño pueblo merece una visita. Y por no hablar de su gastronomía, es difícil equivocarse al elegir restaurante. Un saludo.

Hector Arenós Marco said...

Tienes razón, el Valle de Cabuérniga es una pasada. Creo que no habrá ningún problema por ir con perros al bosque de secuoyas, siempre y cuando el perro vaya atado.